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Todos los derechos reservados a RAPI - DISEÑO de El Salvador

Diseño por José Roberto Rivera


Tercera parte

         Atención y Concentración



La atención y la concentración son fundamentales para aprovechar las horas de estudio y las explicaciones dadas por el profesor en clase. Para muchos de vosotros esto es un verdadero problema. La necesidad de estar atentos y de concentrarse en el estudio es algo básico.
Pero existen muchos elementos que influyen en la atención:
  • La motivación y el interés con que estudiamos.
  • Las preocupaciones: problemas familiares, problemas con los compañeros, problemas con los amigos, preocupaciones sexuales o amorosas, problemas de dinero, etc. Las preocupaciones causan mucha ansiedad y desconcentran nuestra mente a la hora de estudiar o atender.
  • El lugar en que se estudia y las condiciones del mismo.
  • La fatiga: no se puede estudiar estando cansado o con sueño
Pero podemos hacer algo para que estos factores nos influyan lo menos posible. Intenta motivarte. Piensa que lo que haces es para ti, sino ten por seguro que fracasarás. ¿Por qué estudio? ¿Qué deseo llegar a ser? ¿Qué puede aportarme el estudio a mi formación como persona? Respóndete a estas preguntas y a partir de ahí actúa.
Piensa en ti, en tu futuro, en tus ideas, en tus ilusiones. No te dejes llevar por las situaciones adversas que te rodean, ni por los comentarios, ni por la idea del paro; lucha, esfuérzate, sigue adelante. 

Debes intentar resolver los problemas o las preocupaciones. Afronta los problemas. Búscales una salida. Siempre hay una solución. Busca consejo, busca ayuda en profesores, amigos, psicólogos. No te dejes derrumbar. 
También debes cuidar el ambiente donde estudias:
  • Cuida tu estado físico y tu descanso.
  • No seas un dormilón. Respeta tus horas de sueño.
  • Haz algo de deporte.
  • La atención, por lo tanto, no es solo algo relacionado con la fuerza de voluntad. También debemos tener en cuenta todo lo expuesto anteriormente.
  • Para eliminar el aburrimiento estudia de una forma activa y dinámica: con bolígrafo y papel.
  • Toma notas, subraya, haz esquemas, busca en el diccionario las palabras que no entiendas.
  • Cuando estés en clase toma apuntes, mira al profesor, pregunta cuando no entiendas algo. Seguir las explicaciones de la clase es uno de los momentos a los que más rendimiento sacamos partido.
  • Se positivo tanto con el profesor como con la materia. No te hundas por las adversidades que vayas encontrando.
  • Como idea final solo recordarte que en la clase debes tomar apuntes
Todo esto te garantizará el aprendizaje posterior de ese contenido. ¡Te lo aseguro!

Consejos para ser un Buen Estudiantes

  1. La inteligencia.
Hay personas bastante inteligentes que apenas necesitan estudiar, así como otras para quienes – parece - que estudiar no es lo suyo. Pero lo normal es tener una inteligencia media y los buenos resultados se obtienen con una motivación adecuada que facilite el esfuerzo que supone estudiar. Piensa cuáles son las razones que tienes para estudiar. Cuanto más valiosas, mejor. Sin voluntad de estudiar, no hay nada que hacer... y los motivos que tengas para estudiar son decisivos.
  1. No tengo voluntad.
Es algo que le ocurre a mucha gente de tu edad y que tiene que ver con los cambios que se dan en la adolescencia. Hay muchísimas otras cosas  que son más divertidas. Pero te estás jugando el futuro... en unos años decides lo que vas a ser el resto de tu vida...
Hay alumnos que han repetido curso con buenas notas... Han cambiado, tienen un motivo. Así como tú lo tienes para oír música, hacer deporte, irte con los amigos y amigas... debes tenerlo, para estudiar. Y ese motivo ha de salir de ti. Los premios y los castigos pueden ser eficaces, pero a la larga no son lo decisivo. Si tienes voluntad, pero hay que ejercitarla.
  1. Las técnicas de estudio.
Habrás oído hablar o lo habrán dicho de ti: “este chico no sabe estudiar”. Hay maneras de aprender a hacerlo, muchos libros, páginas web  la ayuda de un profesor de tus padres. Pero en el fondo, todo es sentido común, incluso esto mismo que te estoy diciendo. A estudiar se aprende estudiando y tú mismo verás cuales son los sistemas que te van mejor. Si quieres aprender algo más, sigue leyendo.
  1. Lo más básico.
Necesitas un lugar de estudio tranquilo, donde todo esté a mano, con una silla cómoda y luz suficiente. Y nada de música, ni TV. No te engañes, con música no se puede estudiar: puedes dibujar, copiar..., pero no memorizar ni concentrarte. No te levantes a cada momento..., persevera sentado al menos 45 minutos. Luego descansa 5-10 ´y... sigue.
Y también un horario. No tiene por qué ser rígido, ha de ser flexible pero lo normal en secundaria es que gastes entre media hora y un ahora para hacer las tareas y tres cuartos – un ahora para estudiar “de codos”. Si entre lunes y viernes no has obtenido 10-12 horas de estudio, el fin de semana hay que recuperar. Y algo más en tiempo de exámenes. Deja, si puedes, para el fin de semana las tareas que te lleven más tiempo: Una lámina de dibujo, un trabajo para una asignatura.
Es una pena que pases el tiempo haciendo como que estudias cuando tu cabeza está muy lejos. Deja de soñar despierto. Aprovecha el tiempo y luego, podrás hacer muchas otras actividades.
  1. En clase. Los apuntes.
Es una tontería perder el tiempo en clase. Si aprovechas es rato, tendrás mucho adelantado. Si, por alguna razón, os dejan tiempo libre, de estudio, adelanta tarea.
Puede que el profesor siga el libro: en ese caso toma notas de lo que dice, de aquello en lo que insiste. Si da apuntes, sigue atento y toma nota e todo lo que puedas, con sentido común. Subraya aquello que repita, es lo que considera básico.
De una manera u otra, luego tendrás que repasar lo que has escrito –no hace falta que lo pases a limpio-  pero deja claro el tema  de modo que lo entiendas, ahora y dentro de unos meses. Si has faltado a clase o tienes los apunte incompletos, pídeselos a un compañero.
  1. Memorizar.
En la mayoría de las asignaturas tendrás que estudiar “de codos”, memorizar los contenidos de las lecciones. No intentes aprenderte algo que no entiendes; por eso es tan importante lo que te dije en el punto anterior.
Cada persona tiene su propio sistema para fijar en la memoria las lecciones: leerlo en voz alta, repasarlo varias veces e intentar repetirlo sin mirar el texto... lo importante es que tengas en cuenta que no te sabes un tema si no eres capaz de explicarlo. Y es muy conveniente que estudies cada día lo, explicado en clase. Así te será más fácil, pues los tienes “frescos” en la memoria y es mejor aprender un texto corto que enfrentarte a un montón de páginas cuando lleguen las épocas de evaluaciones.
  1. Los exámenes.
Se dice por los profesores que el curso se aprueba en Septiembre. No valen excusas: ya estudiaré cuando llegue el examen es un enorme error. Si estudias cada día cuando llegue el momento del examen sólo tienes que repasar conocimientos ya adquiridos, recordar lo que ya sabes. Si lo dejas todo para el final, acabarás con la cabeza llena de fórmulas, definiciones, fechas, etc... un caos.
Los exámenes son de distintos tipos: hay que preparar cada uno de modo diferente. Auto examinarse da buen resultado.
Duerme bien la noche anterior al examen, ni se te ocurra tomar ninguna pastilla – lo pagarás muy caro -. Así evitarás el nerviosismo y el cansancio. Tampoco es bueno hacer comentarios con los compañeros momentos antes de empezar el examen: sólo conseguirás convencerte de que no lo llevas bien preparado y   te pondrás más nervioso aún.
Lee detenidamente las preguntas antes de lanzarte a responder, incluso hazte un pequeño esquema siquiera mentalmente. Si te es posible, responde primero las preguntas más fáciles y deja para el final las que no te sabes bien. Esto es especialmente importante en problemas de matemáticas, física, traducciones... Muchas veces gastas todo el tiempo de que dispones en hacer un problema y dejas el resto en blanco.
Comprueba los resultados, las unidades, la ortografía. No te precipites en entregar: usa todo el tiempo de que dispongas.
  1. Para estudiantes de ciencias. Los problemas.
Aunque es difícil dar una regla común, en matemáticas, Física, química muchas pruebas incluyen problemas: a partir de unos datos tienes que hallar otros, mediante una fórmula o varias.
En primer lugar has de elegir la fórmula adecuada, luego sustituyes las variables por los valores que te den ( ¡ Las unidades!) y te quedarán una o varias incógnitas para despejar. Hazlo con sumo cuidado y repasa los cálculos: es muy probable que te pidan los resultados exactos, y no bastará con que la solución esté bien planteada.
  1. A pesar de todo, no consigo buenos resultados...
¡Ánimo, todo tiene solución en esta vida! Piensa en cuáles son tus fallos como estudiante, sé constante, no te desanimes... los resultados tardan en llegar, y los fracaso sirven para adquirir experiencia, no para lamentarte.
Pide consejo a alguien con experiencia, realiza algún test de técnicas de estudio y perfecciona tus métodos como estudiante.
Quizá tengas problemas personales que te impiden concentrarte. Acéptalo y busca una solución, aunque a menudo no es fácil. Intenta desconectar de él cuando toca estudiar. Te juegas el futuro.
Si estás todo el rato pensando en una chica, estoy casi seguro que lo que más le agradaría es que no piense tanto y que estudies con provecho, para ofrecerle algo valioso, que se sienta orgullosa de ti.
  1. Y lo más importante...
Hay un punto de Camino, donde se afirma que “Una hora de estudio es una hora de oración”: Este libro tiene muchos puntos, un capítulo entero, dedicado al aspecto sobrenatural del estudio. Te vendría muy bien considerarlo detenidamente.
Ofrece a Dios tu trabajo. Puede resultarte de utilidad tener una oración y comenzar a estudiar
Así como cuando eras más pequeño te sentías a gusto cuando tu madre te observaba hacer las tareas, piensa que estás en la presencia de dios y que te está mirando con cariño: no le defraudes.

      Diez Dificultades en el Estudio

Consejos para superarlas

Hay una serie de dificultades típicas en el estudio en las que probablemente habéis caído alguno de vosotros. Ya sea porque tenéis dificultades en la concentración, falta de base, demasiado optimismo, etc. hay que superarlas, porque según pasen los años, esos problemas no van a mejorar. Al contrario, tenderán a empeorar ya que el grado de exigencia académica va aumentando.
  1. No estudiar o jugar a como que estudio.
El gran problema de esos chicos no es que estudien mal o no puedan, sino que, simplemente, no estudian. Hacen tareas, deberes y dibujos, pero no estudian. Se meten en su cuarto dos horas, tranquilamente, y todo el mundo está convencido de que está estudiando. Pero estos chicos han podido pasarse la tarde entera haciendo un dibujo o una redacción sin estudiar. Así no se adquiere ese poso necesario de conocimientos para cuando llegue el examen.

CONSEJO: A estos, lo que más les conviene, es empezar todos los días por estudiar. Nada más sentarse, que estudien un tiempo. Si son menores de 10 años, podría ser un cuarto de hora o veinte minutos. De 10 a 14 años, por lo menos tres cuartos de hora. Y chicos a partir de 15 años, por lo menos de una hora a hora y media de estudio todos los días. Y después del estudio, hacer las tareas. Necesitan un cierto control para que realmente sigan este plan. Si un chico tiene toda la tarde para hacer las tareas, gasta la tarde entera. Si tiene sólo una hora, se ajusta y va más deprisa.  Además, el estudio cansa y hay que estudiar cuando se está más descansado.
  1. Estudio atropellado, de últimos días.
Tiene que ver con el anterior. éste sí estudia, pero sólo unos días, antes del examen. Además, se crea en la familia la idea de que ha estudiado mucho ya que queda la sensación, tanto al chico como a los padres, de la última semana y media: se ha levantado pronto, se ha esforzado muchísimo, se ha acostado tarde estudiando. Así, piensan, no hay derecho a que luego suspenda. Pero, en realidad, falta el poso necesario para que la memoria asimile y comprenda las lecciones.


CONSEJO: El trabajo y el estudio diario, con control. Todos los días ha de estudiar algo. Si un día tiene mucha tarea, después del estudio hará mucha tarea. Que tiene poca tarea, después del estudio hará poca. Si no tiene tarea, sólo estudiará.
  1. Falta de ejercicio. Confundir Lo entiendo con Me lo sé.
Hay chicos que confunden el lo entiendo con me lo sé. Leen una lección y como la entienden, ya creen que se la saben y dejan de estudiar. O si en clase entiende las matemáticas ya creen que se lo saben . Sin embargo, lo que les hace falta es ejercitación, repasar y hacer los ejercicios un par de veces para ver cómo funcionan. Es el caso típico de los chicos que fallan en las operaciones, aunque saben cómo hacer los ejercicios.

CONSEJO: Que vean la ejercitación como parte de su estudio. Hay que enseñarles que "lo sé" es igual a "lo entiendo" más "me lo estudio". Entender es lo más difícil, pero una vez que lo entiendes hay que aprenderlo: hay que dedicar esfuerzo, repetirlo varias veces, hay que usar la memoria, hay que hacer tres veces más esos problemas.
  1. Dificultades de concentración. Falta de control de la imaginación.
Hay chicos a los que les cuesta mucho concentrarse, les cuesta el arranque: desde que se sientan hasta que empiezan a estudiar pasa más de media hora. Están muy a medio gas y se les va fácilmente la imaginación.

CONSEJO: Hay que empezar a estudiar a una hora fija para conseguir un buen rendimiento cerebral. Si una persona se acostumbra a hacer el esfuerzo de concentrarse todos los días a la misma hora, al cabo de veinte días la cabeza se concentra con más facilidad a esa hora.
Por otro lado, el mejor consejo para sujetar la imaginación es utilizarla en el estudio en lugar de hacer el esfuerzo de cambiar de pensamientos y empezar de nuevo cada vez que se nos va, hay que poner la imaginación en cada tema de estudio. Si estoy con volcanes, me imagino cómo son, la lava que echan, etc. Eso ayuda también a que se graben mejor las lecciones.
Con respecto a la televisión, hay que decir que cansa la cabeza y daña la capacidad de concentración, lo mismo que los videojuegos. Es mejor un ratito de lectura de un libro, del periódico, o incluso del tebeo, antes de ponerse a estudiar porque eso es como un precalentamiento.
  1. Problemas de comprensión. Dificultades en la lectura. Vocabulario pobre.
Es el caso del chaval que se ve que se esfuerza pero que no puede. Es el chico al que si le explicas la lección y se la cuentas, se la aprende enseguida. Pero si tiene que aprendérsela él solo con el libro le cuesta mucho. Se siente defraudado, pues hay esfuerzo pero no resultados.

CONSEJO: Lo que necesita es atajar el problema. Si lee mal tiene que leer mejor y esto no se consigue leyendo mucho, sino leyendo bien, ayudándole a leer mejor, corrigiéndole los defectos de lectura y ayudándole a hacerse un cuadernillo de vocabulario. Con ese pequeño diccionario personal tendrá que hacer ejercicios con las palabras desconocidas. Si no se ataja, no se mejora. Se le puede decir que estudie más, pero llega un momento en que se hunden. Y si hay un problema más serio, como dislexia, etc., hay que llevarle al especialista. No vale con estudiar más.
  1. Lagunas. Falta de base.
Son los que entienden las matemáticas, por ejemplo, pero fallan en los quebrados, que pertenecen al programa del año pasado, cuando estaban enfermos.

CONSEJO: Con éstos, hay que dejar de quejarse y ponerse a rellenar las lagunas. En el colegio es muy difícil, pero para ello es muy útil un profesor particular o que el hermano mayor se dedique a explicar. El profesor dirá cuáles son las lagunas. Y, una vez conocidas, habrá que solucionarlas, en vez de quejarse continuamente.
  1. Ansiedad, angustia. Bloqueo emocional, inseguridad.
Hay chavales que por un exceso de ansiedad y de miedo a suspender se angustian. Comienzan a estudiar y como salen con el gran miedo a perder, se angustian. Quizá tras un año de malas experiencias, de un fracaso, de haber suspendido muchas... pierden la confianza en sí mismos y se sienten agobiados. Se les distingue fácilmente cuando llegan los exámenes pues tienen trastornos intestinales, duermen mal, están tensos, les sudan las manos en medio del examen, etc. Son chavales temerosos y eso les bloquea, pues no tienen la serenidad suficiente para sacar a la luz lo que saben.

CONSEJO: Hay que tratarles de dos maneras. Primero, dándoles seguridad, valorando su esfuerzo, reforzando la confianza en que ellos son capaces, reforzando sus pequeños éxitos. Y, después, enseñándoles a controlar esa ansiedad, enseñándoles a relajarse, mediante algunas técnicas.
  1. Timidez, inseguridad, no preguntar, no puedo.
En este caso, el bloqueo llega por la timidez y la verguenza a preguntar. Es el temor al ridículo, a quedar mal y así, el "no puedo" es la excusa que ponen para no enfrentarse a un problema que les da miedo.

CONSEJO: Hay que superar ese temor al ridículo y a preguntar. Hay que preguntar en clase, planteárselo uno como un punto de esfuerzo personal.
  1. Los "empollones" memorísticos.
En estos chicos, el desarrollo intelectual no va parejo al sistema de estudio. Hasta los 12 años hay una gran facilidad para memorizar así, leyendo varias veces. Pero a partir de esa edad, la memoria es más lógica, más de relación, de sentido global. Hay chicos que pasan los cursos y siguen estudiando igual, leyendo veinte veces. Eso, además de aburridísimo, es un tipo de memoria peligrosa. Son los chavales de "lo tengo en la punta de la lengua"; "si me dice la primera palabra, sigo yo", "eso era lo que estaba en la página segunda?". Sufren mucho, dedican mucho tiempo y según pasan los cursos va a peor.

CONSEJO: A estos hay que enseñarles a estudiar, a cambiar el método de estudio, sabiendo que al principio les costará, pero luego será muy eficaz.
  1. Los "optimistas" del "ya me lo sé, pregunta".
"Lo tengo dominado, está chupado. A éstos hay que ayudarles a tocar tierra, preguntándoles para que comprueben que efectivamente no se lo saben.

CONSEJO: Hay que enseñarles dos técnicas: que se auto evalúen y que repasen. Que no digan "Ya me lo sé" antes de haber cerrado un libro y de haberse preguntado. Y, a la vez, enseñarles a repasar. Los contenidos de las lecciones se aprenden bien una vez que se repasa. En el estudio se entiende, en los repasos es donde de verdad se aprende.

         Dificultades para el Estudio

Me faltan dotes naturales

Se trata de una reflexión bastante frecuente en un estudiante. Estas personas han de convencerse de que no es verdad de que estén en todo en inferioridad de condiciones ni que lo suyo no tenga remedio. No es verdad que ellos sean en todo un cero a la izquierda, porque tienen muchas cualidades que quizá no brillen tanto y apenas han advertido, pero que probablemente sean más importantes; a veces, también para sus resultados como estudiantes.


Quizá sea cierto que hay otros más inteligentes, pero a lo mejor resulta que, por su especial facilidad para comprender y retener lo que estudian, se descuidan y acaba por faltarles voluntad. Todos hemos visto chicos sobre los que se hacían grandes profecías de descalabro académico perpetuo y que luego, gracias a su ejemplar fuerza de voluntad, han hecho con dignidad una carrera y se han abierto camino profesionalmente mucho mejor que esos otro, mejor dotados, que, de tanto confiarse, acabaron por ser unos inútiles.

La pereza.

La pereza es hoy en día uno de los enemigos más difíciles en la vida de un estudiante. En otros tiempos causaban más estragos otras cosas, pero ahora es distinto. La elevación general del nivel de vida ha introducido numerosos cambios en las circunstancias en medio de las cuales cada uno de nosotros va formando su carácter.

El perezoso sufre tremendamente. Hace su trabajo con desgana y además, luego, se aburre en su tiempo libre. Al perezoso todo le cansa, todo le aburre, no sabe pasarlo bien más que un rato. A quien lleva una vida sofocadamente cómoda le resulta muy difícil cualquier esfuerzo. 

Ser honrado y sincero con uno mismo a la hora de decidir qué se va a hacer en cada momento. Muchos se auto engañan tontamente, por ejemplo: estudiando horas y horas las asignaturas que les gustan mientras abandonan las demás, pasando inútilmente apuntes a limpio, dejándose llevar por el perfeccionismo a la hora de hacer un trabajo porque resulta que disfrutan con ello, etc.

La falta de organización.

Debe aprender a organizar su tiempo y decidir sobre el mejor modo de dar cabida a todo: estudio, descanso, aficiones, ratos de tertulia familiar, encargos en la casa, etc.
Que razone a la hora de aplicar orden de prioridades en las cosas que tiene pendiente. Se pierde a veces mucho tiempo por no tener a mano todos los apuntes al día y bien ordenados. Lo mismo sucede con los libros, el material de dibujo, de deporte, etc. Es muy interesante utilizar una agenda para las cuestiones académicas, para programarse bien y evitar olvidos.

Técnicas de estudio.

Todo buen estudiante debe tener preocupación por ir mejorando su propio sistema de estudio. El modo de estudiar es algo muy personal. Cada persona tiene sus peculiaridades y le van bien cosas que a otro no le servirían para nada o le harían perder el tiempo.
Es cuestión de tener preocupación por ir investigando a lo largo de la propia vida académica sobre los diversos métodos y técnicas que favorecen el estudio personal. Para cada uno serán distintas, aunque hay muchas reglas generales que pueden enseñar mucho. Pero que nadie piense que las técnicas de estudio son la panacea o que podrá suplir la falta de esfuerzo por concentrarse o la necesidad de dedicarle el tiempo suficiente.

Las causas del bajo rendimiento escolar suelen ir unidas a una falta de virtudes básicas. Podemos poner algunos ejemplos:

  • Si un chico estudia tumbado en la cama, y cuando se sienta en el sofá adopta siempre posturas hiperperezosas..., tampoco debe luego nadie extrañarse de que no sea capaz de vencer la pereza para hacer esa tarea de clase o preparar un examen.
  • Si se pasa el día con la cabeza en otro mundo, distraído, viendo horas y horas de televisión, escuchando música a todo volumen o con sus auriculares hasta altas horas de la noche, sin participar en el ambiente familiar..., tampoco debe luego nadie maravillarse de que sea bohemio, esté lleno de fantasías y que no logre concentrarse ni cinco minutos seguidos en clase, en el estudio, o en la lectura de ese libro sobre el que tiene que hacer un trabajo.
  • si se ha pasado la vida sin guardar ningún orden, dejando tirada por doquier la ropa y sus cosas del colegio..., quizá sean ésas las causas de su actual descuido y desorden integral en los estudios.

Hay que procurar.

Hacerse un plan de estudio realista: Es cuestión de hacer por escrito si es posible una planificación básico de una semana normal. En él han de constar con claridad las horas que se dedicarán al estudio también durante el fin de semana.

No engañarse dejando las cosas para mañana o para después: Aprovechar las horas buenas y las malas. Para ello, no dejar las asignaturas de tipo más especulativo para las horas en las que se tiene más sueño y menos lucidez.

Protegerse contra los posibles focos de distracción: La televisión y el vídeo, las incursiones a la nevera, pretender estudiar con música tumbado en la cama, quedar a estudiar con los amigos que estudian poco y pasarse la tarde luego charlando, etc

No rendirse antes de tiempo: Salvo honrosas excepciones -normalmente en situaciones especiales- suele ser un error abandonar las asignaturas para tener más tiempo para otras. Es mejor resolver el problema haciendo un plan especial de estudio que permita sacar más horas. Además, muchas veces, esa tensión y esa falta de tiempo hacen que se incremente el rendimiento del poco tiempo que se tiene. Cuando hay demasiada holgura de tiempo -en las vacaciones, por ejemplo- es más fácil desaprovecharlo.

Todos los momentos del curso son importantes: En el primer trimestre se ponen las bases, en el segundo se consolidan y en el tercero se consuman los buenos resultados. La tentación fácil del principio de curso es pensar que queda tiempo de sobra; la de final de curso creer que ya nada tiene remedio; y la de mitad de curso,