Atención
y Concentración
La atención y la concentración son fundamentales para aprovechar las horas de estudio y las explicaciones dadas por el profesor en clase. Para muchos de vosotros esto es un verdadero problema. La necesidad de estar atentos y de concentrarse en el estudio es algo básico.
Pero existen muchos elementos que influyen en la atención:
- La
motivación y el interés con que estudiamos.
- Las
preocupaciones: problemas familiares, problemas con los compañeros,
problemas con los amigos, preocupaciones sexuales o amorosas, problemas de
dinero, etc. Las preocupaciones causan mucha ansiedad y desconcentran
nuestra mente a la hora de estudiar o atender.
- El lugar
en que se estudia y las condiciones del mismo.
- La
fatiga: no se puede estudiar estando cansado o con sueño
Piensa en ti, en tu futuro, en tus ideas, en tus ilusiones. No te dejes llevar por las situaciones adversas que te rodean, ni por los comentarios, ni por la idea del paro; lucha, esfuérzate, sigue adelante.
También debes cuidar el ambiente donde estudias:
- Cuida tu
estado físico y tu descanso.
- No seas
un dormilón. Respeta tus horas de sueño.
- Haz algo
de deporte.
- La
atención, por lo tanto, no es solo algo relacionado con la fuerza de
voluntad. También debemos tener en cuenta todo lo expuesto anteriormente.
- Para
eliminar el aburrimiento estudia de una forma activa y dinámica: con
bolígrafo y papel.
- Toma
notas, subraya, haz esquemas, busca en el diccionario las palabras que no
entiendas.
- Cuando
estés en clase toma apuntes, mira al profesor, pregunta cuando no
entiendas algo. Seguir las explicaciones de la clase es uno de los
momentos a los que más rendimiento sacamos partido.
- Se
positivo tanto con el profesor como con la materia. No te hundas por las
adversidades que vayas encontrando.
- Como
idea final solo recordarte que en la clase debes tomar apuntes
Consejos para ser un Buen Estudiantes
- La
inteligencia.
Hay personas bastante
inteligentes que apenas necesitan estudiar, así como otras para quienes –
parece - que estudiar no es lo suyo. Pero lo normal es tener una inteligencia
media y los buenos resultados se obtienen con una motivación adecuada que
facilite el esfuerzo que supone estudiar. Piensa cuáles son las razones que
tienes para estudiar. Cuanto más valiosas, mejor. Sin voluntad de estudiar, no
hay nada que hacer... y los motivos que tengas para estudiar son decisivos.
- No tengo
voluntad.
Es algo que le ocurre a mucha
gente de tu edad y que tiene que ver con los cambios que se dan en la
adolescencia. Hay muchísimas otras cosas que son más divertidas. Pero te estás jugando
el futuro... en unos años decides lo que vas a ser el resto de tu vida...
Hay alumnos que han repetido
curso con buenas notas... Han cambiado, tienen un motivo. Así como tú lo tienes
para oír música, hacer deporte, irte con los amigos y amigas... debes tenerlo,
para estudiar. Y ese motivo ha de salir de ti. Los premios y los castigos
pueden ser eficaces, pero a la larga no son lo decisivo. Si tienes voluntad,
pero hay que ejercitarla.
- Las
técnicas de estudio.
Habrás oído hablar o lo habrán
dicho de ti: “este chico no sabe estudiar”. Hay maneras de aprender a hacerlo,
muchos libros, páginas web la ayuda de
un profesor de tus padres. Pero en el fondo, todo es sentido común, incluso
esto mismo que te estoy diciendo. A estudiar se aprende estudiando y tú mismo
verás cuales son los sistemas que te van mejor. Si quieres aprender algo más,
sigue leyendo.
- Lo más
básico.
Necesitas un lugar de estudio
tranquilo, donde todo esté a mano, con una silla cómoda y luz suficiente. Y
nada de música, ni TV. No te engañes, con música no se puede estudiar: puedes
dibujar, copiar..., pero no memorizar ni concentrarte. No te levantes a cada momento...,
persevera sentado al menos 45 minutos. Luego descansa 5-10 ´y... sigue.
Y también un horario. No tiene
por qué ser rígido, ha de ser flexible pero lo normal en secundaria es que
gastes entre media hora y un ahora para hacer las tareas y tres cuartos – un
ahora para estudiar “de codos”. Si entre lunes y viernes no has obtenido 10-12
horas de estudio, el fin de semana hay que recuperar. Y algo más en tiempo de
exámenes. Deja, si puedes, para el fin de semana las tareas que te lleven más
tiempo: Una lámina de dibujo, un trabajo para una asignatura.
Es una pena que pases el
tiempo haciendo como que estudias cuando tu cabeza está muy lejos. Deja de
soñar despierto. Aprovecha el tiempo y luego, podrás hacer muchas otras
actividades.
- En
clase. Los apuntes.
Es una tontería perder el
tiempo en clase. Si aprovechas es rato, tendrás mucho adelantado. Si, por
alguna razón, os dejan tiempo libre, de estudio, adelanta tarea.
Puede que el profesor siga el
libro: en ese caso toma notas de lo que dice, de aquello en lo que insiste. Si
da apuntes, sigue atento y toma nota e todo lo que puedas, con sentido común.
Subraya aquello que repita, es lo que considera básico.
De una manera u otra, luego
tendrás que repasar lo que has escrito –no hace falta que lo pases a limpio-
pero deja claro el tema de modo que lo entiendas, ahora y dentro de unos
meses. Si has faltado a clase o tienes los apunte incompletos, pídeselos a un
compañero.
- Memorizar.
En la mayoría de las
asignaturas tendrás que estudiar “de codos”, memorizar los contenidos de las
lecciones. No intentes aprenderte algo que no entiendes; por eso es tan
importante lo que te dije en el punto anterior.
Cada persona tiene su propio
sistema para fijar en la memoria las lecciones: leerlo en voz alta, repasarlo
varias veces e intentar repetirlo sin mirar el texto... lo importante es que
tengas en cuenta que no te sabes un tema si no eres capaz de explicarlo. Y es
muy conveniente que estudies cada día lo, explicado en clase. Así te será más
fácil, pues los tienes “frescos” en la memoria y es mejor aprender un texto
corto que enfrentarte a un montón de páginas cuando lleguen las épocas de
evaluaciones.
- Los
exámenes.
Se dice por los profesores que
el curso se aprueba en Septiembre. No valen excusas: ya estudiaré cuando llegue
el examen es un enorme error. Si estudias cada día cuando llegue el momento del
examen sólo tienes que repasar conocimientos ya adquiridos, recordar lo que ya
sabes. Si lo dejas todo para el final, acabarás con la cabeza llena de
fórmulas, definiciones, fechas, etc... un caos.
Los exámenes son de distintos
tipos: hay que preparar cada uno de modo diferente. Auto examinarse da buen
resultado.
Duerme bien la noche anterior
al examen, ni se te ocurra tomar ninguna pastilla – lo pagarás muy caro -. Así
evitarás el nerviosismo y el cansancio. Tampoco es bueno hacer comentarios con
los compañeros momentos antes de empezar el examen: sólo conseguirás
convencerte de que no lo llevas bien preparado y te pondrás más
nervioso aún.
Lee detenidamente las
preguntas antes de lanzarte a responder, incluso hazte un pequeño esquema
siquiera mentalmente. Si te es posible, responde primero las preguntas más
fáciles y deja para el final las que no te sabes bien. Esto es especialmente
importante en problemas de matemáticas, física, traducciones... Muchas veces
gastas todo el tiempo de que dispones en hacer un problema y dejas el resto en
blanco.
Comprueba los resultados, las
unidades, la ortografía. No te precipites en entregar: usa todo el tiempo de
que dispongas.
- Para
estudiantes de ciencias. Los problemas.
Aunque es difícil dar una
regla común, en matemáticas, Física, química muchas pruebas incluyen problemas:
a partir de unos datos tienes que hallar otros, mediante una fórmula o varias.
En primer lugar has de elegir
la fórmula adecuada, luego sustituyes las variables por los valores que te den
( ¡ Las unidades!) y te quedarán una o varias incógnitas para despejar. Hazlo
con sumo cuidado y repasa los cálculos: es muy probable que te pidan los
resultados exactos, y no bastará con que la solución esté bien planteada.
- A pesar
de todo, no consigo buenos resultados...
¡Ánimo, todo tiene solución en
esta vida! Piensa en cuáles son tus fallos como estudiante, sé constante, no te
desanimes... los resultados tardan en llegar, y los fracaso sirven para
adquirir experiencia, no para lamentarte.
Pide consejo a alguien con
experiencia, realiza algún test de técnicas de estudio y perfecciona tus
métodos como estudiante.
Quizá tengas problemas
personales que te impiden concentrarte. Acéptalo y busca una solución, aunque a
menudo no es fácil. Intenta desconectar de él cuando toca estudiar. Te juegas
el futuro.
Si estás todo el rato pensando
en una chica, estoy casi seguro que lo que más le agradaría es que no piense
tanto y que estudies con provecho, para ofrecerle algo valioso, que se sienta
orgullosa de ti.
- Y lo más
importante...
Hay un punto de Camino,
donde se afirma que “Una hora de estudio es una hora de oración”: Este
libro tiene muchos puntos, un capítulo entero, dedicado al aspecto sobrenatural
del estudio. Te vendría muy bien considerarlo detenidamente.
Ofrece a Dios tu trabajo.
Puede resultarte de utilidad tener una oración y comenzar a estudiar
Así como cuando eras más
pequeño te sentías a gusto cuando tu madre te observaba hacer las tareas,
piensa que estás en la presencia de dios y que te está mirando con cariño: no
le defraudes.
Diez
Dificultades en el Estudio
Consejos para superarlas
Hay una serie de dificultades típicas en el estudio en
las que probablemente habéis caído alguno de vosotros. Ya sea porque tenéis
dificultades en la concentración, falta de base, demasiado optimismo, etc. hay
que superarlas, porque según pasen los años, esos problemas no van a mejorar.
Al contrario, tenderán a empeorar ya que el grado de exigencia académica va
aumentando.- No
estudiar o jugar a como que estudio.
El gran problema de esos
chicos no es que estudien mal o no puedan, sino que, simplemente, no estudian.
Hacen tareas, deberes y dibujos, pero no estudian. Se meten en su cuarto dos
horas, tranquilamente, y todo el mundo está convencido de que está estudiando.
Pero estos chicos han podido pasarse la tarde entera haciendo un dibujo o una
redacción sin estudiar. Así no se adquiere ese poso necesario de conocimientos
para cuando llegue el examen.
CONSEJO: A estos, lo que más les conviene, es empezar todos los días por
estudiar. Nada más sentarse, que estudien un tiempo. Si son menores de 10 años,
podría ser un cuarto de hora o veinte minutos. De 10 a 14 años, por lo menos
tres cuartos de hora. Y chicos a partir de 15 años, por lo menos de una hora a
hora y media de estudio todos los días. Y después del estudio, hacer las
tareas. Necesitan un cierto control para que realmente sigan este plan. Si un
chico tiene toda la tarde para hacer las tareas, gasta la tarde entera. Si
tiene sólo una hora, se ajusta y va más deprisa. Además, el estudio cansa
y hay que estudiar cuando se está más descansado.
- Estudio
atropellado, de últimos días.
Tiene que ver con el anterior.
éste sí estudia, pero sólo unos días, antes del examen. Además, se crea en la
familia la idea de que ha estudiado mucho ya que queda la sensación, tanto al
chico como a los padres, de la última semana y media: se ha levantado pronto,
se ha esforzado muchísimo, se ha acostado tarde estudiando. Así, piensan, no
hay derecho a que luego suspenda. Pero, en realidad, falta el poso necesario
para que la memoria asimile y comprenda las lecciones.
CONSEJO: El trabajo y el estudio diario, con control. Todos los días ha de
estudiar algo. Si un día tiene mucha tarea, después del estudio hará mucha
tarea. Que tiene poca tarea, después del estudio hará poca. Si no tiene tarea,
sólo estudiará.
- Falta de
ejercicio. Confundir Lo entiendo con Me lo sé.
Hay chicos que confunden el lo
entiendo con me lo sé. Leen una lección y como la entienden, ya creen que se la
saben y dejan de estudiar. O si en clase entiende las matemáticas ya creen que
se lo saben . Sin embargo, lo que les hace falta es ejercitación, repasar y
hacer los ejercicios un par de veces para ver cómo funcionan. Es el caso típico
de los chicos que fallan en las operaciones, aunque saben cómo hacer los
ejercicios.
CONSEJO: Que vean la ejercitación como parte de su estudio. Hay que
enseñarles que "lo sé" es igual a "lo entiendo" más
"me lo estudio". Entender es lo más difícil, pero una vez que lo
entiendes hay que aprenderlo: hay que dedicar esfuerzo, repetirlo varias veces,
hay que usar la memoria, hay que hacer tres veces más esos problemas.
- Dificultades
de concentración. Falta de control de la imaginación.
Hay chicos a los que les
cuesta mucho concentrarse, les cuesta el arranque: desde que se sientan hasta
que empiezan a estudiar pasa más de media hora. Están muy a medio gas y se les
va fácilmente la imaginación.
CONSEJO: Hay que empezar a estudiar a una hora fija para conseguir un buen
rendimiento cerebral. Si una persona se acostumbra a hacer el esfuerzo de
concentrarse todos los días a la misma hora, al cabo de veinte días la cabeza
se concentra con más facilidad a esa hora.
Por otro lado, el mejor consejo
para sujetar la imaginación es utilizarla en el estudio en lugar de hacer el
esfuerzo de cambiar de pensamientos y empezar de nuevo cada vez que se nos va,
hay que poner la imaginación en cada tema de estudio. Si estoy con volcanes, me
imagino cómo son, la lava que echan, etc. Eso ayuda también a que se graben
mejor las lecciones.
Con respecto a la televisión,
hay que decir que cansa la cabeza y daña la capacidad de concentración, lo
mismo que los videojuegos. Es mejor un ratito de lectura de un libro, del
periódico, o incluso del tebeo, antes de ponerse a estudiar porque eso es como
un precalentamiento.
- Problemas
de comprensión. Dificultades en la lectura. Vocabulario pobre.
Es el caso del chaval que se
ve que se esfuerza pero que no puede. Es el chico al que si le explicas la
lección y se la cuentas, se la aprende enseguida. Pero si tiene que
aprendérsela él solo con el libro le cuesta mucho. Se siente defraudado, pues
hay esfuerzo pero no resultados.
CONSEJO: Lo que necesita es atajar el problema. Si lee mal tiene que leer
mejor y esto no se consigue leyendo mucho, sino leyendo bien, ayudándole a leer
mejor, corrigiéndole los defectos de lectura y ayudándole a hacerse un
cuadernillo de vocabulario. Con ese pequeño diccionario personal tendrá que hacer
ejercicios con las palabras desconocidas. Si no se ataja, no se mejora. Se le
puede decir que estudie más, pero llega un momento en que se hunden. Y si hay
un problema más serio, como dislexia, etc., hay que llevarle al especialista.
No vale con estudiar más.
- Lagunas.
Falta de base.
Son los que entienden las
matemáticas, por ejemplo, pero fallan en los quebrados, que pertenecen al
programa del año pasado, cuando estaban enfermos.
CONSEJO: Con éstos, hay que dejar de quejarse y ponerse a rellenar las
lagunas. En el colegio es muy difícil, pero para ello es muy útil un profesor
particular o que el hermano mayor se dedique a explicar. El profesor dirá
cuáles son las lagunas. Y, una vez conocidas, habrá que solucionarlas, en vez
de quejarse continuamente.
- Ansiedad,
angustia. Bloqueo emocional, inseguridad.
Hay chavales que por un exceso
de ansiedad y de miedo a suspender se angustian. Comienzan a estudiar y como
salen con el gran miedo a perder, se angustian. Quizá tras un año de malas
experiencias, de un fracaso, de haber suspendido muchas... pierden la confianza
en sí mismos y se sienten agobiados. Se les distingue fácilmente cuando llegan
los exámenes pues tienen trastornos intestinales, duermen mal, están tensos,
les sudan las manos en medio del examen, etc. Son chavales temerosos y eso les
bloquea, pues no tienen la serenidad suficiente para sacar a la luz lo que
saben.
CONSEJO: Hay que tratarles de dos maneras. Primero, dándoles seguridad, valorando su esfuerzo, reforzando la confianza en que ellos son capaces, reforzando sus pequeños éxitos. Y, después, enseñándoles a controlar esa ansiedad, enseñándoles a relajarse, mediante algunas técnicas.
CONSEJO: Hay que tratarles de dos maneras. Primero, dándoles seguridad, valorando su esfuerzo, reforzando la confianza en que ellos son capaces, reforzando sus pequeños éxitos. Y, después, enseñándoles a controlar esa ansiedad, enseñándoles a relajarse, mediante algunas técnicas.
- Timidez,
inseguridad, no preguntar, no puedo.
En este caso, el bloqueo llega
por la timidez y la verguenza a preguntar. Es el temor al ridículo, a quedar
mal y así, el "no puedo" es la excusa que ponen para no enfrentarse a
un problema que les da miedo.
CONSEJO: Hay que superar ese temor al ridículo y a preguntar. Hay que
preguntar en clase, planteárselo uno como un punto de esfuerzo personal.
- Los
"empollones" memorísticos.
En estos chicos, el desarrollo
intelectual no va parejo al sistema de estudio. Hasta los 12 años hay una gran
facilidad para memorizar así, leyendo varias veces. Pero a partir de esa edad,
la memoria es más lógica, más de relación, de sentido global. Hay chicos que
pasan los cursos y siguen estudiando igual, leyendo veinte veces. Eso, además
de aburridísimo, es un tipo de memoria peligrosa. Son los chavales de "lo
tengo en la punta de la lengua"; "si me dice la primera palabra, sigo
yo", "eso era lo que estaba en la página segunda?". Sufren
mucho, dedican mucho tiempo y según pasan los cursos va a peor.
CONSEJO: A estos hay que enseñarles a estudiar, a cambiar el método de
estudio, sabiendo que al principio les costará, pero luego será muy eficaz.
- Los
"optimistas" del "ya me lo sé, pregunta".
"Lo tengo dominado, está
chupado. A éstos hay que ayudarles a tocar tierra, preguntándoles para que
comprueben que efectivamente no se lo saben.
CONSEJO: Hay que enseñarles dos técnicas: que se auto evalúen y que
repasen. Que no digan "Ya me lo sé" antes de haber cerrado un libro y
de haberse preguntado. Y, a la vez, enseñarles a repasar. Los contenidos de las
lecciones se aprenden bien una vez que se repasa. En el estudio se entiende, en
los repasos es donde de verdad se aprende.
Dificultades
para el Estudio
Me faltan dotes naturales
Se trata de una reflexión bastante frecuente en un
estudiante. Estas personas han de convencerse de que no es verdad de que estén
en todo en inferioridad de condiciones ni que lo suyo no tenga remedio. No es
verdad que ellos sean en todo un cero a la izquierda, porque tienen muchas
cualidades que quizá no brillen tanto y apenas han advertido, pero que
probablemente sean más importantes; a veces, también para sus resultados como
estudiantes.
Quizá sea cierto que hay otros más inteligentes, pero a
lo mejor resulta que, por su especial facilidad para comprender y retener lo
que estudian, se descuidan y acaba por faltarles voluntad. Todos hemos visto chicos sobre los que se hacían grandes
profecías de descalabro académico perpetuo y que luego, gracias a su ejemplar
fuerza de voluntad, han hecho con dignidad una carrera y se han abierto camino
profesionalmente mucho mejor que esos otro, mejor dotados, que, de tanto
confiarse, acabaron por ser unos inútiles.
La pereza.
La pereza es hoy en día uno de los enemigos más difíciles
en la vida de un estudiante. En otros tiempos causaban más estragos otras
cosas, pero ahora es distinto. La elevación general del nivel de vida ha
introducido numerosos cambios en las circunstancias en medio de las cuales cada
uno de nosotros va formando su carácter.El perezoso sufre tremendamente. Hace su trabajo con desgana y además, luego, se aburre en su tiempo libre. Al perezoso todo le cansa, todo le aburre, no sabe pasarlo bien más que un rato. A quien lleva una vida sofocadamente cómoda le resulta muy difícil cualquier esfuerzo.
Ser honrado y sincero con uno mismo a la hora de decidir qué se va a hacer en cada momento. Muchos se auto engañan tontamente, por ejemplo: estudiando horas y horas las asignaturas que les gustan mientras abandonan las demás, pasando inútilmente apuntes a limpio, dejándose llevar por el perfeccionismo a la hora de hacer un trabajo porque resulta que disfrutan con ello, etc.
La falta de organización.
Debe aprender a organizar su tiempo y decidir sobre el
mejor modo de dar cabida a todo: estudio, descanso, aficiones, ratos de
tertulia familiar, encargos en la casa, etc.Que razone a la hora de aplicar orden de prioridades en las cosas que tiene pendiente. Se pierde a veces mucho tiempo por no tener a mano todos los apuntes al día y bien ordenados. Lo mismo sucede con los libros, el material de dibujo, de deporte, etc. Es muy interesante utilizar una agenda para las cuestiones académicas, para programarse bien y evitar olvidos.
Técnicas de estudio.
Todo buen estudiante debe tener preocupación por ir
mejorando su propio sistema de estudio. El modo de estudiar es algo muy
personal. Cada persona tiene sus peculiaridades y le van bien cosas que a otro
no le servirían para nada o le harían perder el tiempo.Es cuestión de tener preocupación por ir investigando a lo largo de la propia vida académica sobre los diversos métodos y técnicas que favorecen el estudio personal. Para cada uno serán distintas, aunque hay muchas reglas generales que pueden enseñar mucho. Pero que nadie piense que las técnicas de estudio son la panacea o que podrá suplir la falta de esfuerzo por concentrarse o la necesidad de dedicarle el tiempo suficiente.
Las causas del bajo rendimiento escolar suelen ir unidas
a una falta de virtudes básicas. Podemos poner algunos ejemplos:
- Si un
chico estudia tumbado en la cama, y cuando se sienta en el sofá adopta
siempre posturas hiperperezosas..., tampoco debe luego nadie extrañarse de
que no sea capaz de vencer la pereza para hacer esa tarea de clase o
preparar un examen.
- Si se
pasa el día con la cabeza en otro mundo, distraído, viendo horas y horas
de televisión, escuchando música a todo volumen o con sus auriculares
hasta altas horas de la noche, sin participar en el ambiente familiar...,
tampoco debe luego nadie maravillarse de que sea bohemio, esté lleno de
fantasías y que no logre concentrarse ni cinco minutos seguidos en clase,
en el estudio, o en la lectura de ese libro sobre el que tiene que hacer
un trabajo.
- si se ha
pasado la vida sin guardar ningún orden, dejando tirada por doquier la
ropa y sus cosas del colegio..., quizá sean ésas las causas de su actual
descuido y desorden integral en los estudios.
Hay que procurar.
Hacerse un plan de estudio realista: Es cuestión de hacer por escrito si es posible una planificación básico
de una semana normal. En él han de constar con claridad las horas que se
dedicarán al estudio también durante el fin de semana.No engañarse dejando las cosas para mañana o para después: Aprovechar las horas buenas y las malas. Para ello, no dejar las asignaturas de tipo más especulativo para las horas en las que se tiene más sueño y menos lucidez.
Protegerse contra los posibles focos de distracción: La televisión y el vídeo, las incursiones a la nevera, pretender estudiar con música tumbado en la cama, quedar a estudiar con los amigos que estudian poco y pasarse la tarde luego charlando, etc
No rendirse antes de tiempo: Salvo honrosas excepciones -normalmente en situaciones especiales- suele ser un error abandonar las asignaturas para tener más tiempo para otras. Es mejor resolver el problema haciendo un plan especial de estudio que permita sacar más horas. Además, muchas veces, esa tensión y esa falta de tiempo hacen que se incremente el rendimiento del poco tiempo que se tiene. Cuando hay demasiada holgura de tiempo -en las vacaciones, por ejemplo- es más fácil desaprovecharlo.

Todos los momentos del curso son importantes: En el primer trimestre se ponen las bases, en el segundo se consolidan y en el tercero se consuman los buenos resultados. La tentación fácil del principio de curso es pensar que queda tiempo de sobra; la de final de curso creer que ya nada tiene remedio; y la de mitad de curso,

