La
Lectura
La lectura para los estudiantes es el principal instrumento de aprendizaje, pues la mayoría de las actividades escolares se basan en la lectura. Leer es uno de los mecanismos más complejos a los que puede llegar una persona a que implica decodificar un sistema de señales y símbolos abstractos.
Tipos de lectura
- Lectura mecánica: Se limita a identificar palabras prescindiendo del significado de las mismas. Prácticamente no hay comprensión.
- Lectura
literal: Comprensión superficial del
contenido.
- Lectura
oral: Se produce cuando leemos en voz alta.
- Lectura
silenciosa: Se capta mentalmente el mensaje
escrito sin pronunciar palabras. El lector puede captar ideas principales.
- Lectura
reflexiva: Máximo nivel de comprensión. Se
vuelve una y otra vez sobre los contenidos, tratando de interpretarlos. Es
la más lenta.
- Lectura
rápida: Sigue la técnica del “salteo” que
consiste en leer a saltos fijándose en lo más relevante. Es una lectura
selectiva.
Malos hábitos en la lectura
- La
regresión: Consiste en volver atrás sobre lo
leído, antes de terminar el párrafo. Muchas veces, se hace de forma
inconsciente. La regresión provoca un efecto negativo sobre la velocidad
de lectura y la comprensión de lo leído, porque se divide el pensamiento,
se pierde la idea general. Todavía hay muchos lectores que creen que con
este medio se reafirma la comprensión de lo leído.
- La
vocalización: Cuando la lectura se acompaña
con movimientos labiales, aunque no emita sonidos. Constituye un gran
impedimento para la buena lectura porque el lector tiene que estar
pendiente de cada palabra y de vocalizarla. Así se distrae la atención de
lo fundamental.
- Movimientos
corporales: La lectura es una actividad mental
y todo movimiento físico es innecesario, salvo el de los ojos. Algunos
lectores se balancean, se sirven del dedo para recorrer las líneas,
adoptan malas posturas, cuando el cuerpo debería estar relajado.
- Vocabulario
deficiente: El buen lector tiene a mano y
consulta con frecuencia el diccionario. Si el vocabulario es escaso habrá
textos en los que descartamos gran cantidad de palabras y expresiones que
harán que nuestra lectura sea lenta.
Modo de evaluar la capacidad lectora de una persona.
A la hora de evaluar la lectura, se pueden diferenciar
dos aspectos. Ambos son importantes y hay que tenerlos en cuenta en la misma
medida a la hora de valorar la forma de leer.
Son los siguientes:- Velocidad
lectora.
- Comprensión
lectora.
Velocidad lectora
En nuestra cultura, la lectura se realiza de izquierda a derecha. En este proceso, el principal órgano lector es el ojo. Sin embargo, el ojo no se desliza de forma continua, sino que se mueve dando breves saltos. Estas breves detenciones de denominan "fijaciones".El buen lector hace fijaciones amplias. En cada una de ellas capta con claridad cuatro o cinco letras y percibe otras palabras no tan claras, pero que nuestro cerebro sí reconoce y capta. Se trata de conseguir, por tanto, que el ojo capte, en una sola fijación, el mayor número posible de palabras.
Para ello se utilizan diversas técnicas:
- Ampliación
del campo de percepción visual.
- Deslizamiento
de la vista por la parte superior de las palabras.
- Supresión de la percepción de espacios.
Comprensión lectora
Comprender es entender el significado de algo. Es decir,
entender tanto las ideas principales como las ideas secundarias de un texto.
Por tanto, se debe entender el significado explícito como aquellas que expresan
el mensaje de fondo que el autor quiere comunicar.Para poder distinguir la idea principal de un texto hay que prestar mucha atención a la palabra clave que más se repite y a sus sinónimos, que a menudo se reúnen bajo el mismo concepto semántico.
Además, la idea principal es imprescindible. Si se suprime, el sentido global del párrafo queda incompleto.
Para poder distinguir la idea secundaria hay que tener en cuenta que si la eliminamos, el párrafo no pierde su contenido esencial. Estas ideas suelen ser repeticiones de la idea principal, pero con diferentes palabras. Su función es apoyar el mensaje clave. Explicarlo y acompañarlo, para reforzar más su comprensión.
Técnicas para mejorar la comprensión lectora
- Leer las
ideas, captar el sentido del texto. No leer las palabras.
- Aumentar
el vocabulario. Usar el diccionario -Leer los gráficos, los esquemas, las
ilustraciones.
- Archivar el conocimiento previo sobre el tema que aborda el texto.
Sesión
de Estudio
1. Distribución del tiempo
2. Autoexamen previo a la sesión de estudio.
A continuación debes comprobar que tienes a mano todo el material de trabajo: apuntes, fichas, libros de consulta, lápices, bolígrafos, papel... Por último, es determinante para la sesión de estudios que vas a iniciar que avives un gran interés por asimilar bien los contenidos y te muestres seguro y confiado en ti mismo, anticipándote ya, mentalmente, los resultados excelentes que obtendrás de tu estudio planificado de manera inteligente e ilusionada.
3. Durante la sesión de estudio
a) Comienza a estudiar nada más sentarte en la silla. Durante los
preparativos es mejor que estés de pie y andes de acá para allá; pero en
cuanto te sientes debes desencadenar en tu cerebro el reflejo de que comienza
ya la sesión de estudio sin más preámbulos. De esta forma la actividad
intelectual se pondrá en marcha de forma automática, sin esfuerzo.
b) Es aconsejable comenzar a estudiar un tema por su aspecto más
fácil y agradable o que ofrezca más interés para el estudiante. A medida que
vayas profundizando en los contenidos a lo largo de la sesión de estudio te
será más fácil acceder a lo que entraña una mayor dificultad.
c) Los puntos más difíciles debes abordarlos cuando te encuentres
más «a tono» intelectualmente, cuando el nivel de atención y concentración
sea máximo.
d) Deja los trabajos sencillos y que no precisan mucha atención para
cuando estés más cansado: dibujar, pasar apuntes a limpio, hacer trabajos
manuales.
e) Descansa de vez en cuando: El estudiante normal necesita
descansar cada cincuenta o sesenta minutos. Tras la primera hora de estudio,
cinco minutos son suficientes para que hagas unas cuantas respiraciones
profundas frente a la ventana, desentumezcas los músculos, estires bien las
extremidades, hagas algunas flexiones, bebas un vaso de agua y vayas al baño.
A partir de la segunda hora de estudio sobre una cuestión, debes descansar
quince, veinte o treinta minutos. No dejes la sesión de estudio en una cuestión
muy difícil que no has logrado resolver y te mantendrá preocupado hasta
lograrlo. Conviene que dejes de estudiar en algún aspecto de interés y agrado
que te haga agradable reanudar el estudio de nuevo.
4. Objetivos del estudio: Comprender, asimilar, retener
Recuerda que hay dos obstáculos graves que impiden o dificultan el aprovechamiento en el estudio de cualquier materia:
a) No tener el nivel mínimo de visión global será más nítida si te
conocimientos que se precisan para hacer diversas preguntas sobre
que los nuevos contenidos
puedan ser comprendidos asimilados y retenidos. Es imprescindible llenar esas
lagunas en contenidos básicos. Hay asignaturas como son matemáticas, física,
química, lengua, idiomas, en las que unos conocimientos se asientan sobre otros
necesariamente y poco se puede hacer sin lograr esos niveles mínimos
imprescindibles.
b) Tener un léxico muy reducido y seguir estudiando desconociendo el
verdadero significado de algunas palabras. Esto hace imposible una perfecta
comprensión de lo que se lea y dificulta gravemente la asimilación y la
retención de lo leído.
5. Pasos para llegar a asimilar y retener los
contenidos.
Primero: Idea general o visión de conjunto del tema mediante una lectura
rápida, estableciendo conexiones con los temas pasados. Esta visión te servirá
para saber cuáles son las ideas básicas, qué pretende el autor, qué te sugieren
los subtítulos, qué conocimientos previos tienes sobre el tema, etc.
Segundo: Divide el tema en unidades menores: Apartados, preguntas y
párrafos. Desciende a la idea central de cada párrafo, plantéate igualmente
preguntas sobre ella y relaciona los párrafos entre sí. Este es el momento de
subrayar, hacer esquemas y resúmenes, como verás en otras páginas.
Tercero: Mentalmente, de palabra y por escrito, expresa las ideas principales
de cada párrafo relacionándolas, engarzándolas. Hazlo sin ayuda del libro ni de
los apuntes, con tu propio lenguaje. Sintetiza las ideas y estructúralas por
orden de importancia, no las palabras. Este tercer punto te sirve de autoevaluación
para comprobar si has comprendido, asimilado y retenido todo lo que has
estudiado.
Cuarto: Repaso de lo estudiado, insistiendo en los puntos más débiles y
confusos, detectados al efectuar el autoexamen sobre la comprensión,
asimilación y retención de contenidos básicos.

