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Diseño por José Roberto Rivera


cuartaparte


La Lectura



La lectura para los estudiantes es el principal instrumento de aprendizaje, pues la mayoría de las actividades escolares se basan en la lectura. Leer es uno de los mecanismos más complejos a los que puede llegar una persona a que implica decodificar un sistema de señales y símbolos abstractos.

Tipos de lectura

  1. Lectura mecánica: Se limita a identificar palabras prescindiendo del significado de las mismas. Prácticamente no hay comprensión.  
  2. Lectura literal: Comprensión superficial del contenido.
  3. Lectura oral: Se produce cuando leemos en voz alta.
  4. Lectura silenciosa: Se capta mentalmente el mensaje escrito sin pronunciar palabras. El lector puede captar ideas principales.
  5. Lectura reflexiva: Máximo nivel de comprensión. Se vuelve una y otra vez sobre los contenidos, tratando de interpretarlos. Es la más lenta.
  6. Lectura rápida: Sigue la técnica del “salteo” que consiste en leer a saltos fijándose en lo más relevante. Es una lectura selectiva. 

                    Malos hábitos en la lectura

  1. La regresión: Consiste en volver atrás sobre lo leído, antes de terminar el párrafo. Muchas veces, se hace de forma inconsciente. La regresión provoca un efecto negativo sobre la velocidad de lectura y la comprensión de lo leído, porque se divide el pensamiento, se pierde la idea general. Todavía hay muchos lectores que creen que con este medio se reafirma la comprensión de lo leído.  
  2. La vocalización: Cuando la lectura se acompaña con movimientos labiales, aunque no emita sonidos. Constituye un gran impedimento para la buena lectura porque el lector tiene que estar pendiente de cada palabra y de vocalizarla. Así se distrae la atención de lo fundamental.
  3. Movimientos corporales: La lectura es una actividad mental y todo movimiento físico es innecesario, salvo el de los ojos. Algunos lectores se balancean, se sirven del dedo para recorrer las líneas, adoptan malas posturas, cuando el cuerpo debería estar relajado.
  4. Vocabulario deficiente: El buen lector tiene a mano y consulta con frecuencia el diccionario. Si el vocabulario es escaso habrá textos en los que descartamos gran cantidad de palabras y expresiones que harán que nuestra lectura sea lenta.
Es un círculo cerrado: hasta que no se empiece a usar con regularidad el diccionario no se ampliará el vocabulario y la lectura no será todo lo eficaz que debiera.


Modo de evaluar la capacidad lectora de una persona.

A la hora de evaluar la lectura, se pueden diferenciar dos aspectos. Ambos son importantes y hay que tenerlos en cuenta en la misma medida a la hora de valorar la forma de leer.
Son los siguientes:
  • Velocidad lectora.
  • Comprensión lectora.

             Velocidad lectora

En nuestra cultura, la lectura se realiza de izquierda a derecha. En este proceso, el principal órgano lector es el ojo. Sin embargo, el ojo no se desliza de forma continua, sino que se mueve dando breves saltos. Estas breves detenciones de denominan "fijaciones".


El buen lector hace fijaciones amplias. En cada una de ellas capta con claridad cuatro o cinco letras y percibe otras palabras no tan claras, pero que nuestro cerebro sí reconoce y capta. Se trata de conseguir, por tanto, que el ojo capte, en una sola fijación, el mayor número posible de palabras.

Para ello se utilizan diversas técnicas:


  • Ampliación del campo de percepción visual.
  • Deslizamiento de la vista por la parte superior de las palabras.
  • Supresión de la percepción de espacios.

Comprensión lectora

Comprender es entender el significado de algo. Es decir, entender tanto las ideas principales como las ideas secundarias de un texto. Por tanto, se debe entender el significado explícito como aquellas que expresan el mensaje de fondo que el autor quiere comunicar.

Para poder distinguir la idea principal de un texto hay que prestar mucha atención a la palabra clave que más se repite y a sus sinónimos, que a menudo se reúnen bajo el mismo concepto semántico.

Además, la idea principal es imprescindible. Si se suprime, el sentido global del párrafo queda incompleto.

Para poder distinguir la idea secundaria hay que tener en cuenta que si la eliminamos, el párrafo no pierde su contenido esencial. Estas ideas suelen ser repeticiones de la idea principal, pero con diferentes palabras. Su función es apoyar el mensaje clave. Explicarlo y acompañarlo, para reforzar más su comprensión.  



Técnicas para mejorar la comprensión lectora

  • Leer las ideas, captar el sentido del texto. No leer las palabras.
  • Aumentar el vocabulario. Usar el diccionario -Leer los gráficos, los esquemas, las ilustraciones.
  • Archivar el conocimiento previo sobre el tema que aborda el texto.

            Sesión de Estudio

1. Distribución del tiempo

Una vez asignado racionalmente el tiempo, echa un vistazo a la pla­nificación a medio y corto plazo, centra tu atención en los contenidos que has de asimilar y en las actividades y trabajos a realizar de forma inmediata. Haz un reparto equilibrado de tu tiempo y comienza a estudiar.

2. Autoexamen previo a la sesión de estudio.


No me refie­ro a que compruebes tu nivel de conocimientos, sino a que prestes atención a tus condiciones físicas y psicoafectivas, a si estás bien alimentado, descansado y fresco, si has dormido lo suficiente, si te encuentras bien de salud, si has solucionado tus problemas personales, familiares o escolares que puedan inquietarte o distraerte, etc.

A continuación debes comprobar que tienes a mano todo el material de trabajo: apuntes, fichas, libros de consulta, lápices, bolígrafos, papel... Por último, es determinante para la sesión de estudios que vas a iniciar que avives un gran interés por asimilar bien los contenidos y te muestres seguro y confiado en ti mismo, anticipándote ya, mentalmente, los resultados excelentes que obtendrás de tu estudio planificado de manera inteligente e ilusionada.

3. Durante la sesión de estudio


Acostúmbrate a seguir siempre un orden. Te sugiero lo siguien­te:
a) Comienza a estudiar nada más sentarte en la silla. Durante los pre­parativos es mejor que estés de pie y andes de acá para allá; pero en cuanto te sientes debes desencadenar en tu cerebro el reflejo de que comienza ya la sesión de estudio sin más preámbulos. De esta forma la actividad intelectual se pondrá en marcha de forma automática, sin esfuerzo.

b) Es aconsejable comenzar a es­tudiar un tema por su aspecto más fácil y agradable o que ofrezca más interés para el estudiante. A medida que vayas profundizando en los contenidos a lo largo de la sesión de estudio te será más fácil acceder a lo que entraña una mayor dificultad.

c) Los puntos más difíciles debes abordarlos cuando te encuentres más «a tono» intelectualmente, cuando el nivel de atención y concentración sea máximo.

d) Deja los trabajos sencillos y que no precisan mucha atención para cuando estés más cansado: dibujar, pasar apuntes a limpio, hacer trabajos manuales.

e) Descansa de vez en cuando: El estudiante normal necesita descansar cada cincuenta o sesenta minutos. Tras la primera hora de estudio, cinco minutos son suficientes para que hagas unas cuantas respiraciones profundas frente a la ventana, desentumezcas los músculos, estires bien las extremidades, ha­gas algunas flexiones, bebas un vaso de agua y vayas al baño. A partir de la segunda hora de estudio sobre una cuestión, debes descansar quince, veinte o treinta minutos. No dejes la sesión de estudio en una cuestión muy difícil que no has logrado resolver y te mantendrá preocupado hasta lograrlo. Conviene que dejes de estudiar en algún aspecto de interés y agrado que te haga agradable reanudar el estudio de nuevo.

4. Objetivos del estudio: Comprender, asimilar, retener


Sólo se aprende, asimila y recuerda aquello que hemos comprendido de verdad. De ahí que sólo pueda ser eficaz el estudio si entendernos y comprendemos los contenidos, los asimilamos, es decir, los hacemos nuestros, los po­nernos en práctica, los relacionamos con los que ya tenemos y los utilizamos y, finalmente, los retenemos o almacenamos adecuadamente en nuestro cerebro. Debernos engarzarlos y ensamblarlos con los que sean de su mismo signo, con los que guarden relación directa o indirecta. Así nos será fácil evocarlos para utilizarlos cuando sea preciso.
Recuerda que hay dos obstáculos graves que impiden o dificultan el aprovechamiento en el estudio de cualquier materia:



a) No tener el nivel mínimo de visión global será más nítida si te conocimientos que se precisan para hacer diversas preguntas sobre
que los nuevos contenidos puedan ser comprendidos asimilados y retenidos. Es imprescindible llenar esas lagunas en contenidos básicos. Hay asignaturas como son matemáticas, física, química, lengua, idiomas, en las que unos conocimientos se asientan sobre otros necesariamente y poco se puede hacer sin lograr esos niveles mínimos imprescindibles.

b) Tener un léxico muy reducido y seguir estudiando desconociendo el verdadero significado de algunas palabras. Esto hace imposible una perfecta comprensión de lo que se lea y dificulta gravemente la asimilación y la retención de lo leído.

5. Pasos para llegar a asimilar y retener los contenidos.


Los cuatro pasos fundamentales para un estudio provechoso, que te detallo a continuación, debes convertirlos en algo habitual y automático en el trabajo intelectual, de cada día.


Primero: Idea general o visión de conjunto del tema mediante una lectura rápida, estableciendo cone­xiones con los temas pasados. Esta visión te servirá para saber cuáles son las ideas básicas, qué pretende el autor, qué te sugieren los subtítulos, qué conocimientos previos tienes sobre el tema, etc.

Segundo: Divide el tema en unidades menores: Apartados, preguntas y párrafos. Desciende a la idea central de cada párrafo, plan­téate igualmente preguntas sobre ella y relaciona los párrafos entre sí. Este es el momento de subrayar, hacer esquemas y resúmenes, como verás en otras páginas.

Tercero: Mentalmente, de palabra y por escrito, expresa las ideas principales de cada párrafo relacionándolas, engarzándolas. Hazlo sin ayuda del libro ni de los apuntes, con tu propio lenguaje. Sintetiza las ideas y estructúralas por orden de importancia, no las palabras. Este tercer punto te sirve de autoevaluación para comprobar si has comprendido, asimilado y retenido todo lo que has estudiado.


Cuarto: Repaso de lo estudiado, insistiendo en los puntos más débiles y confusos, detectados al efectuar el autoexamen sobre la comprensión, asimilación y retención de contenidos básicos.